lavidanobasta

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jueves 3 de noviembre de 2011

Algunas son insaciables

Foto: Marian Torrejón, Valle de los templos, Agrigento (Sicilia)


- Vengo a que me extirpe esto, doctor— le digo señalándome la garganta, para que sepa hacia donde debe dirigir la exploración.

         Abro la boca según su indicación y pronuncio un aaaaah... sostenido, mientras él enfoca con una linterna y se asoma a mirar en su interior. Luego la apaga, se la coloca en el bolsillo de la bata, y me palpa un poco el cuello antes de darme unos golpecitos secos a la altura del esternón. Concluido el examen chasquea con la lengua:

- Lamento decirle que se trata de una pieza inextirpable, del tipo recurrente, muy agresiva. Requiere –como ya le dijimos cuando la operamos— de muchas lágrimas. Creo que le dejamos bastante claro que no convenía escatimar.

- Pero si yo la lloré, doctor. La lloré mucho, del todo, y hasta tuve la precaución de enterrarla y de hacer que le tocaran el réquiem de Mozart –que es mi preferido— además del de Brahms y el de Verdi.

- Pues no ha sido suficiente, ya lo ve—el doctor se encoge de hombros.

Hay penas que son insaciables.

4 comentarios:

  1. ¿Cómo era el refrán aquél de las penas con pan son menos penas? Pues eso.

    Raúl
    El alma difusa

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  2. Deben serlo, sin duda, pero me temo que sea un consuelo que funcione -como casi todos- más bien en el plano teórico que en el práctico.
    Un saludo, Raúl.
    Marian.

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  3. Leí esto una vez, no sabiendo muy bien cómo fue que llegué a esta página. Al día siguiente quise volver a leerlo, para escribirlo en mi agenda, pero ya no sabía cómo llegar hasta acá. Me pasé días probando palabras clave en el buscador de Google, y nada. Pero cuando un texto toca el corazón, vale la pena invertir tiempo en recuperarlo. Y acá estoy...
    GRACIAS, besos desde un balcón de Buenos Aires
    Laura

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  4. Bueno, Laura, no sabes la alegría que me das. Este blog es muy modesto y no está acostumbrado a atraer visitas tan amables.
    Casi no lo alimento, pero esto me anima mucho a seguir con él.
    Gracias a ti, Laura.
    Un abrazo.
    Marian

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